Vendetta

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Decrofan
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Vendetta

Mensajepor Decrofan » 28 Sep 2010, 22:21

1. Fantasmas del pasado

La nieve cubría las calles de la ciudad de Alliun dejando un manto blanco impoluto. Un hombre, cubierto con una chaqueta de cuero y una bufanda de lana cubriéndole del cuello a la nariz, caminaba encogido sobre sí mismo para protegerse del frió reinante que penetraba en los huesos. Avanzaba con cuidado por la acera helada sin levantar la vista del suelo, un poco más allá un hombre cubría la entrada de una mansión con un rifle blaster colgando del hombro. El primer hombre se acercó a él sin levantar la mirada del suelo y empezó a pasarlo mientras el guardia lo seguía con la mirada. Fue rápido, casi imperceptible. En un rápido movimiento, el transeúnte hizo aparecer un cuchillo curvo y con un fluido golpe, se lo clavó al hombre en el estomago en un movimiento ascendente, evitando las costillas y deslizándose por el blando vientre hasta el corazón.
Siguió andando recuperando el cuchillo mientras el guardia caía, con el sonido amortiguado al derrumbarse sobre la nieve.

-Despejada la entrada, pasamos a la fase dos. –murmuro el hombre mientras sacaba una especie de pistola y disparaba al cielo por encima del edificio una bengala blanca.

Cruzó la esquina y se encontró con otro guardia que miraba al cielo, al verlo aparecer el guardia rápidamente levantó el rifle blaster pero cuando terminó este movimiento se encontró con un cuchillo clavado en su frente y al hombre frente a sí con el brazo y la mano extendidos hacia el como si acabara de arrojar algo.
Se empezaron a oír ruidos en el edificio al mismo tiempo que un hombre bajito salía de una casa en la acera de enfrente, cruzaba la calle y tiraba abajo de una patada la puerta que cubría el primer hombre. Entro seguido de varias personas con trajes para el frió y piezas de armadura en sus zonas más vitales, casi al instante comenzaron los disparos. El hombre que había matado a los dos guardias se bajó la bufanda hasta dejar descubierta la boca y Decrofan preparó su carabina tras recolocar el comunicador para poder comunicarse con el resto del comando.

Se acercó a la puerta y sin entrar, se parapetó en el quicio e la puerta, respiró hondo mientras colocaba el cebador de su arma a la máxima percusión posible y gritó soltando vaho por la boca junto con cada palabra.

-¡¡Tango, Mynock!!

Un segundo después de gritar entró corriendo por la puerta disparando sin cesar hasta el fondo del pasillo, los miembros del comando, obedeciendo a la maniobra ensayada, se habían pegado a las paredes para dejarle el espacio suficiente. Decrofan en mitad de la carrera se tiró por el suelo congelado dando una voltereta. El suelo estaba helado y resbaló más de lo que hubiera querido, acabando en medio de los rebeldes. Cerró los ojos y apretó los dientes con fuerza al tiempo que empezaba a descargar su arma hacia los cuerpos que le rodeaban hasta que sintió que no podía moverse. Un poco asustado abrió los ojos y comprobó que varios cuerpos yacían sobre el. Didio y Batou se acercaron a el y le quitaron de encima a los rebeldes muertos que le impedían levantarse, Batou se quitó el casco de snow trooper que llevaba y miró al coronel Logan interrogadoramente.

-Karan, vaya por ese pasillo de atrás y ayude al general y al teniente Constantine, se han ido por ahí. Batou venga conmigo.

El coronel salió corriendo seguido por el soldado que se ponía rápidamente el casco de snow trooper mientras seguía a Didio.
Decrofan se levantó, aseguró el cuchillo de Sullon en su vaina y corrió por el pasillo que llevaba hacia el sur geográfico. Todos se habían aprendido de memoria el plano de la enorme casa que Alkaid había conseguido en una misión de infiltración. Su objetivo era un general rebelde que se escondía en el edificio con un representante de los bajos fondos al que la rebelión había comprado varios de los planes de combate estándar imperiales. Varias flotillas menores se habían perdido ya en emboscadas rebeldes que contaban con esos planes de ataque.
Empezó a oír disparos, la de Byor zumbaba por encima de todos los demás tiros y aceleró el paso. Entró en una de las salas más grandes de la mansión abandonada y vio a Byor y a Jeun parapetados tras un pequeño muro que hacia las veces de barra de bar disparando a unos cinco rebeldes que se escondían tras muebles tirados en el suelo. Al menos dos rebeldes yacían en el suelo atravesados por los disparos de Byor y otro más con un impacto del rifle de Jeun en el pecho. Disparos de los rebeldes se estrellaron contra el quicio de la puerta donde estaba Decrofan obligándole a saltar hasta el muro donde se escondían Byor y Jeun.

-Bienvenido a la fiesta teniente –saludo Byor. –Buen trabajo ahí fuera.
-Gracias señor –contesto Decrofan mientras cambiaba la célula de su rifle que se negaba a disparar.

En ese momento aparecieron cuatro personas más por el lado de los rebeldes, una de ellas era el general que buscaban, dos soldados más y acompañándoles estaba Finn. Decrofan se quedo de piedra al verle ahí, gruñó y se levantó de golpe empezando a disparar como un poseso hacia Finn que ya se había parapetado tras un enorme armario de madera de Wroshyyr. Jeun tuvo que tirar a Decrofan de un tirón al suelo para evitar que acabara muerto.

-¿Estas loco Dec? Casi te matan.
-Ese es Finn –gruñó mientras disparaba sin mirar por encima del muro.
-Tranquilo teniente –dijo Byor –No escapará.

Byor se llevó un comunicador a los labios y dijo:

-Aquí jefe Hielo, necesitamos a Nieve dos inmediatamente, estamos superados en número, entrar por el sur en la sala cinco.
-Roger jefe Hielo –dijo una voz por el comunicador. –estamos en camino.

Varios disparos de un arma pesada hicieron añicos varios ladrillos del muro, Byor se levantó y en un rápido movimiento alcanzó al rebelde que disparaba derribándolo con un impacto en la frente, el fuego de represalia le obligó a esconderse de nuevo.
Byor dejó en el suelo la mochila del botiquín e indicó a los hombres que se separaran.

-Salid y disparar –murmuró –Tras cada disparo cambiad de posición para evitar el fuego de repetición.

El general se deslizó hacia la parte izquierda del murillo de unos doce metros, Decrofan se quedó en el medio y Jeun en la derecha, empezaron a disparar, pero los rebeldes les superaban en número y les era casi imposible alcanzar a uno. Byor se encontraba preparado para salir cuando un objeto cayó a su lado sin hacer ruido ya que cayó sobre la mochila del botiquín, era una granada y Byor no la había visto. Decrofan ignorando el peligro se levantó y salió corriendo hacia Byor que en ese momento se levantaba, un disparo le atravesó el pecho a Decrofan en el momento en que saltaba hacia Byor, pero aun así pudo sacar al general del radio de la explosión de la granada.
Todo parecía dar vueltas en su cabeza, los oídos le pitaban y le costaba respirar, boqueó intentando llevar aire a sus pulmones, el disparo le había atravesado limpiamente el pulmón izquierdo puntitos negros le nublaban la visión mientras Byor le gritaba algo que no entendió, más disparos se unieron al ruido que oía como de fondo mientras luchaba por llevar oxigeno a su sangre, el ruido de cristales rotos, mas disparos, algunos gritos… todo de fondo, el aire gélido que entraba por una ventana rota segundos antes, nieve cayendo sobre su cara y el pitido de sus oídos… el general estaba bien, le podía ver arrodillado junto a el, al menos había podido salvarlo, los puntos negros que veía se hacían más grandes, los ruidos le llegaban como si se producierán a kilómetros de distancia hasta que cayó en la negrura.

-¡¡Jeun!! ¡¡Tráeme el botiquín, rápido!!
-¡Esta destrozado señor! –gritó Jeun señalando el lugar donde había explotado la granada.

Instantes después de que Decrofan le salvara de la explosión Nieve dos había entrado por la puerta donde estaban los rebeldes y les habían aniquilado a excepción de Finn que había saltado por la ventana al ver que venían, los soldados de las nieves del perímetro le detendrían. El general rebelde había rendido su arma cobardemente y Didio que entraba en ese momento por otra puerta le ejecutó con su intimidator diciendo:

-General Nimensh, ha sido condenado a muerte por su colaboración con la rebelión.

Decrofan estaba grave, necesitaba ser operado de inmediato, sus pocos conocimientos de medicina no le servirían para algo tan complejo y en ese momento Byor deseó haberse tomado más en serio lo que Ariyen había tratado de enseñarle. El disparo que le había atravesado no había cauterizado toda la herida, por otro lado la metralla de la granada se había incrustado en la espalda del soldado clavándose a trabes de la dura chaqueta de cuero que llevaba puesta. Byor le sujetaba por los hombros, temeroso de dejarle apoyada la espalda en el suelo para no dañar más al maltrecho teniente. Varios soldados se acercaron con una camilla y acostando a Decrofan y sujetándolo de lado se lo llevaron a toda prisa a un deslizador para transportarlo al hospital más cercano.



Luz y dolor… Imágenes de su pasado… Su madre muriendo mientras el nacía… Su padre mirándole con orgullo mientras partía para no volver jamás… Dalia agarrándole la mano cuando Ariyen le sacaba del quirófano donde perdería la vida la muchacha… Byor a punto de ser destrozado por la granada…

Una explosión le cegaba la vista… Sus ojos se abrían y ahí estaba de nuevo… El mismo sueño, una calavera le miraba burlona y como si retrocediera en el tiempo la calavera empezaba a cubrirse de carne y formaba la cara de Finn… Más luz… y palabras desde una gran distancia…

“Vive con honor siempre” “Te quiero” “Se siempre el mejor en lo que te propongas”…

Consejos de su padre, palabras de Dalia… otra explosión de luz…

Las torturas a las que Finn le sometió pasando a toda velocidad… otra explosión…
Sus misiones con el comando, escenas de sus camaradas, la lavadora de la muerte, soldados preparando las armas antes de un asalto, pilotando sus naves entre mortales asteroides, mirándose los unos a los otros antes de una batalla, Byor diciendo que algo era desconcertante.

Otra explosión de luz…

Vida, justo lo que se le escapaba en ese momento. Podía sentirlo.

Otra explosión de luz…

Una imagen se formo ante el… se reía burlona, le miraba con desprecio, era alta y anciana… conocía ese rostro pero no sabia de quien era… no quería estar ahí…

-Lo mataras para mi gloria –decía la voz del aquel hombre cargada de maldad.
-¿A quien?
-Lo sabes, al que te lo quito todo… mata a Finn. Aniquílalo sin piedad.

Oyó una voz en la lejanía, un susurro apenas que solamente dijo “Justicia”.
-Odia –le dijo el anciano.

Otra explosión de luz…

-¡¡Le estamos perdiendo!! ¡¡Carga a trescientos cincuenta!!

La voz de Ariyen. Había acompañado a los soldados a Arikal para la misión por si la necesitaban.

-¡¡Fuera!!

Otra explosión de luz…

-¡Ira!
-Paciencia

Otra explosión…

-¡¡Carga a cuatrocientos!!

Un zumbido, alguien le golpea el pecho.

-No me jodas Dec… ¡¡FUERA!!

Silencio…



Decrofan abrió los ojos. Todo estaba en silencio exceptuando una maquina que pitaba con sus latidos, varios tubos le salían de un brazo y uno que le salía de la boca le impedía hablar. Miró a su alrededor ¿estaba solo? no, ahí había alguien sentado, era Ariyen.
Mirando a su alrededor y encontró un aparato para llamar a las enfermeras, lo pulso y al instante Ariyen levantó la vista. Tenía los ojos cansados, pero su sonrisa demostró algo de alegría.
Se acercó al paciente y miró las pantallas de los aparatos que rodeaban su cama. Entonces le miró y le dijo:

-Me alegro de verte despierto. Creía que no te veríamos así otra vez.
-Has estado cinco semanas en coma, había perdido ya la esperanza de que despertaras. Te trajimos a Terminus desde Arikal, después de que te estabilizáramos en el hospital de Alliun entraste en coma. A los dos días Byor pidió que te trajéramos aquí. –Ariyen hablaba rápidamente, como si quisiera ocultar lo preocupada que había estado.

Decrofan intentó hablar, pero le era imposible con ese tubo en la garganta.
Ariyen le agarró el tubo y dijo:

-Toma aire por la nariz y suéltalo cuando te diga. Uno, dos ¡Tres!

Dio un tirón al tubo mientras Decrofan exhalaba el aire que guardaba en sus pulmones. Casi enseguida empezó a toser, cuando se recupero e intento hablar apenas consiguió reproducir un gruñido.

-Tranquilo -dijo Ariyen poniéndole una mano detrás de su espalda para incorporarle y ponerle varias almohadas detras. –Has estado mucho tiempo intubado, es normal que te cueste hablar durante un tiempo. Espera aquí, voy a buscar a Byor.

Ariyen salió corriendo casi dando saltitos de felicidad y le dejó solo con su preguntas.
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Re: Vendetta

Mensajepor Decrofan » 28 Sep 2010, 23:15

-Esta prestando un gran servicio a la rebelión con su información señor Finn –El que así hablaba era el general Nimensh, un anciano twi’lek con los lekus arrugados cayéndole sobre los hombros.

Finn empezaba a hartarse de todo eso, el no estaba ahí por ayudar a la rebelión, estaba ahí porque ellos eran los únicos lo suficientemente imbeciles para enfrentarse con las naves imperiales y pagaban bien por información que nadie más quería.
Había pasado los últimos dos años creándose una reputación en los bajos fondos como tratante de información, así mismo tenía una considerable fortuna personal amasada en sus tiempos de almirante a partir de fraudes y botines de guerra. Pero ese hombre pensaba que todo lo hacia por afán revolucionario, era hora de ponerle en el sitio que aquel estupido anciano se merecía. Por unos momento jugueteó con la idea de agarrarle el cuello y apretar hasta rompérselo, sentir sus huesos quebrándose bajo sus manos y la expresión de los ojos del general mientras su vida se esfumaba seria delicioso. Tanto afán cobraba esa idea que incluso empezó a flexionar los dedos de sus manos como si aferrara ya el cuello del marchito general. Pero no. Se controlo en el último momento, necesitaba a ese tipo, además mientras lo mataba los dos guardias que permanecían en el despacho limpiando sus armas pegados a los generadores termales le acribillarían.

-No estoy haciendo esto por su rebelión viejo estupido –La cara de sorpresa del general le satisfizo bastante, los guardias levantaron la vista de sus armas y observaron con incredulidad a Finn. La situación se volvió tensa, el general no salía de su asombro y de repente una luz blanca ilumino la fría noche, segundos después estalló un tiroteo en la planta baja.
Los soldados montaron sus armas en un visto y no visto, eran buenos… El general desenfundo una patética pistola y descolgó su comunicador y empezó a preguntar que era todo ese tumulto. Una voz ahogada por los disparos láser le contesto.

-¡Nos atacan señor, han tirado abajo la puerta de entrada, varios hombres armados han penetrado en el perímetro! ¿Pero que…? Ungh… -una ráfaga de disparos hizo enmudecer al soldado.
-Vayámonos de aquí, por la salida norte –ordenó el general a sus hombres -Acompáñenos señor Finn, le protegeremos.

Finn estuvo a punto de reírse y decirle que el solo se protegería mejor que todos ellos juntos, pero se calló y siguió divertido al general, quería verlo en acción a ver que era capaz de hacer.
Finn los dos soldados y el general Nimensh abandonaron el despacho al mismo tiempo que Didio y Batou sacaban a Decrofan de debajo del ultimo de una pila de soldados muertos, el mismo que había estado informando a Nimensh.
Pasaron con rapidez unos cuantos pasillos y entraron en una sala enorme en la que varios soldados luchaban en una encarnizada escaramuza con un puñado de imperiales parapetados detrás de un muro bajo y largo que los soldados rebeldes usaban como bar. Uno de ellos se levantó con una expresión de fría determinación, era Karan… se lanzó rápidamente detrás de un armario de madera de Wroshyyr mientras los disparos de Karan le buscaban. Una vez a salvo tras el mueble, Finn se permitió una sonrisa sádica. Ese hombre le había despojado de su rango y su acceso a información clasificada, el plan de matar a su novia no había dado el resultado esperado y no había recorrido toda la galaxia buscándole, pero sin embargo aquí estaba. Pero no lo mataría así, no de una manera tan impersonal quería matarle lentamente, con dolor… haría que sufriera y se regodearía mientras Karan perdía la vida. Empezó a temblar de satisfacción con solo pensarlo, una sonrisa acudió a su cara mientras su mente se perdía en sus sádicas ensoñaciones y de repente volvió a la realidad. Una granada explotó, no sabia quien la había lanzado ¿Había sido un imperial? ¿Un rebelde? Levantó la mirada por encima del armario y vio salir humo por detrás del muro, oyó un ruido y se giró hacia la puerta por la que habían entrado. Tres comandos imperiales corrían hacia allí, estaba atrapado, solo le quedaba una cosa que poder hacer. Levanto su cuerpo bajito y regordete y con una habilidad increíble corrió hacia la ventana y pateo el cristal doble anti impactos, una persona normal se habría roto la pierna para hacer eso, pero Finn tenia una pierna mecánica regalo de un imperial anónimo que casi se la voló escapando de Bakura.

El cristal voló hecho añicos y una ventolera fría invadió la habitación cubriendo algunas partes con nieve. Al tiempo que los comandos imperiales irrumpían por la puerta, Finn salto por la ventana rota desde una altura de tres metros, cayó sobre su pierna metálica y salió a la carrera.
Estaba en un patio interior, abrió una puerta acristalada y entró de nuevo a los pasillos de la casa. Se movía sin hacer ruido, lentamente… de repente una pistola se poso en su nuca, no había visto a nadie acercarse, se giro rápidamente y golpeo en la mano al portador de la pistola que sorprendido por la rápida reacción no pudo disparar. Se separó del soldado imperial y le examinó. Le recordaba a alguien, era posible que fuera algún inquisidor, pero no podía estar seguro…

Nejasul se sorprendió de la rápida reacción de ese hombrecillo, era bajito y regordete, pero se movía como un rayo. Le examinó mientras se separaba de el, entonces le reconoció. Era Jeremus Finn, el antiguo almirante que trataba de matar al teniente Karan. Según los informes, a pesar de su apariencia era un luchador muy competente, aquello seria divertido.
Nejasul sacó un vibrocuchillo de una vaina y se acerco hacia Finn en un rápido movimiento, parecía un paso de baile, un pequeño salto hacia delante y estirando rápidamente la pierna contraria se agacho y lanzó un tajo a la parte baja del estomago, Finn bloqueo el ataque con la pierna y girando sobre si mismo golpeo a Nejasul en la cabeza y se situó a su espalda a unos pasos de distancia.

Se estudiaron mutuamente, el golpe había sido muy fuerte, pero Nejasul los había recibido más potentes y casi no le afecto. Finn fue ahora el que se lanzó al ataque, fintó hacia la derecha y golpeo con la rodilla por la izquierda, Nejasul bloqueo con el antebrazo y descargo un puñetazo dirigido a la cicatriz que tenía Finn bajo un ojo, pero su golpe solo encontró el aire. Finn se había agachado y dio un puñetazo en la masa compacta de músculos del pecho del inquisidor, este descargo un codazo sobre la espalda del hombre agachado y le tiro al suelo. Alzo el arma para apuñalarle cuando Finn giró sobre si mismo y golpeo a Nejasul con la pierna derecha en el brazo armado, el golpe fue fortísimo, Nejasul sintió como sus huesos crujieron a punto de quebrarse bajo la presión de la pierna mecánica y se aparto dolorido agarrándose el brazo mientras Finn se levantaba.
En ese momento unos soldados rebeldes aparecieron por una esquina y dispararon al inquisidor, Nejasul soltó una maldición en rodiano y se parapeto en una esquina. Levanto la vista, pero Finn había desaparecido.



Finn empezaba a preocuparse, la escaramuza con el inquisidor le había costado mucho tiempo, los soldados de asalto estarían cerrando el perímetro para evitar huidas, salió a la calle empuñando el rifle que había recogido de un rebelde muerto y empezó a correr.

Entró en una callejuela y se encontró de frente con dos soldados de las nieves, disparo su arma y gruño enfadado al ver que estaba puesta en aturdir y que los arcos azulados dejaban a uno de los dos soldados sin sentido. Se tiro al suelo mientras cambiaba el dial de potencia del arma a matar a tiempo de ver como el disparo del otro soldado pasaba por donde segundos antes estaba su cabeza. Un rayo rojizo se esparció por el pecho acorazado del soldado de asalto tirándolo varios metros hacia atrás.
Emprendió otra vez el camino, al pasar junto al primer soldado vio como se movía y algo se quebró en su interior… ese soldado estaba indefenso, se sentía superior henchido de ansias de matar, no tenía tiempo pero no podía resistirlo…
Le quito el casco y le miro a la cara, le mujeres le habrían considerado un hombre apuesto, pero después de lo que le haría… sacó un cuchillo de monte y se dejó llevar.

Mas tarde mientras Decrofan se debatía entre la vida y la muerte los soldados de las nieves encontraron a un cabo destrozado, le habían arrancado las orejas, su cara era un masa sanguinolenta de cortes profundos y el cuello presentaba montones de cortes que no eran mortales pero que le hacían desangrase poco a poco. Tenía las cuerdas vocales seccionadas. Aun estaba vivo, pero los soldados compadeciendo a su camarada le dispararon para acabar con su sufrimiento.
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Re: Vendetta

Mensajepor Decrofan » 29 Sep 2010, 19:33

3. La calma que precede la tempestad

Sin camisa, con montones de cables saliendo de todo su cuerpo y con una especie de aro raro en torno a la cabeza. Así encontró Byor Arian al teniente Karan cuando fue a verle tras recibir el mensaje de su hermana.

-Que desconcertante, Dec se ha transformado en una especie de cosa… tubal.

Ariyen le miró con una cara un tanto extraña y movió los labios como si le hiciera burla pero enseguida siguió a lo suyo.

-Yo también me alegro de verle señor –respondió Decrofan con una voz que sonaba bronca y áspera a la vez. Aun sentía la garganta ardiéndole por el tubo endotraqueal que había llevado durante las dos semanas que había estado en coma. -¿Qué pasó?

Byor suspiró y se sentó en una silla. Tosió un par de veces y empezó a recitar de carrerilla como un niño ante su profesor.

-Bueno… hay mucho que explicar. Al parecer el disparo que te atravesó el pulmón acertó en un centro nervioso también, eso y el impacto de la explosión te provocaron una especie de arritmia que te produjo al cabo de un rato un paro cardiaco –Ariyen iba asintiendo en silencio mientras hablaba Byor, como una maestra tomando la lección, Decrofan tenía que hacer serios esfuerzos para no reírse de la situación- Nos quedamos sin botiquín de emergencia por esa granada y te tuvieron que llevar al hospital donde estaba Ari. Cuando llegaste estabas en parada y te empezó a reanimar. Cuando te estabilizaron caíste en el coma.
-¿Y tanto tiempo he estado? Diría que solo fueron unas horas…
-Eh… -balbuceó Byor.
-En estado de coma no se sueña, el afectado no percibe el paso del tiempo- explicó Ariyen mientras apagaba el vademécum.
-Eso mismo pensaba decir, pero con palabras más extrañas.

Ariyen se levantó y empezó a desconectar todos los cables que unían a Decrofan con la máquina de análisis.

-¿Que pasó con Finn? –preguntó Decrofan endureciendo el rostro cuando Ariyen hubo acabado y enrollaba los cables.
-Escapó… -admitió Byor con un suspiro. –Después de que nos alcanzaran salto por la ventana. Nejasul se lo encontró y tuvo una lucha con él, pero no pudo cogerle.
-Es muy buen luchador... –dijo Decrofan apretando la mandíbula y los puños.

Otra vez se había escapado, no habían conseguido capturarle.

-No te preocupes Dec, no puede esconderse siempre. Le cogeremos algún día.

-Bueno Byor, creo que va siendo hora de que te vayas a hacer como que trabajas mientras Logan lo hace todo, este tiene que descansar –dijo Ariyen plantándose al lado de la puerta con los brazos en jarras en una pose que no permitía replicas.

-Cuando encuentre la manera de destruir tu hegemonía aquí, será el final de tu tiranía hospitalaria.
-Piénsalo bien, tendrías que hacerte tú cargo de este sitio. Eres el único en la maldita ciudad que sabe algo parecido a medicina.
-Tocado y hundido… - dijo Byor se dirigiéndose a la puerta pensando ya en cómo escaquearse de todo lo que debía hacer. –Maldito juego de los barquitos.

Una vez fuera, Ariyen empezó a hacer anotaciones de nuevo mientras Karan volvió a ponerse la camisa del traje de hospital que tenia al despertar y se quedó plantado sin saber que hacer. Ariyen al cabo de un rato levantó la mirada y le vio plantado en medio de la sala.

-Tú a la cama ahora mismo.
-Bueno… pensaba que me darías el alta… además, creo que llevo demasiado tiempo en la cama.
-Eso es cierto, pero no quiero que te vuelvas de fiesta a los mundos del coma, así que a descansar.

Para dar mas énfasis a su orden cogió un escalpelo y dio un golpe en una bandeja mientras acababa la frase. Decrofan miró la afilada hoja y se apresuró a tumbarse.

No sabía que pensar, Finn había escapado. A pesar de todo seguía suelto en algún lugar. Era una amenaza, no podía dejar que hiciera daño a más gente, tenía que encontrarle por lo que le había hecho a Dalia ¿pero qué haría cuando le encontrara? No lo sabía.
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Re: Vendetta

Mensajepor Decrofan » 29 Sep 2010, 20:07

4. Nuevos caminos

Tres días después Decrofan abandonó el hospital, Ariyen quiso estar segura de que estaba todo bien y le dejó todo ese tiempo en observación.
Cuando llegó a su casa la encontró vacía, Ysril estaría en la cantina. No le hacía gracia que frecuentara los antros de Términus, pero tampoco podía decirle a la chica lo que podía y no podía hacer, después de todo, aunque recién cumplidos los años, era ya mayor de edad.
Dejó una bolsa con medicamentos en una mesilla en el recibidor y se dejó caer sobre uno de los blandos sofás mirando relajadamente las plantas que adornaban el centro de la sala, por lo menos Ysril había conseguido que no se murieran. Estaba quedándose dormido cuando alguien llamó a la puerta. Decrofan se levantó rápidamente y se acercó a abrir para encontrarse de frente con el general Arian y con el coronel Logan.
Saludó rápidamente a los dos oficiales y les invitó a pasar.

-¿Queréis tomar algo?
-Si gracias –respondió Byor –Pero seguro que no tiene alcohol –le susurró a Logan mientras Decrofan se alejaba.

Mientras traía unas bebidas, los oficiales se sentaron en los dos sillones restantes del recibidor.

-Aquí tenéis –dijo Decrofan mientras depositaba las bebidas en la mesa que había en el centro del arco en forma de ‘U’ que hacían los tres sofás. –¿Y bien? ¿A que habéis venido?
-Veras –empezó Byor –Se ha estado investigando lo que hacía Finn con los rebeldes.
-En un principio pensamos que solo intentaba sacar tajada de su relación con esos terroristas, pero ahora nos parece que es algo más complejo –añadió Logan.
-En efecto, creemos que Finn intenta, además de recibir su dinero por la información que vende, obtener contactos con los suministradores de armas de la rebelión. Pensamos que puede estar preparando algún tipo de fuerza.
-¿Y como han conseguido saber eso? –preguntó Decrofan que había escuchado callado a los dos oficiales.
-Alkaid lleva un tiempo infiltrado y esta sacando bastante información. –contestó Didio.
-¿Y que se supone que vamos a hacer? ¿Se sabe donde esta ahora Finn?
-No, no lo sabemos. Pero la verdad es que tenemos interés en saber que es lo que se trae entre manos. No solo está comprando material militar a los suministradores rebeldes, está recogiendo de todo: material médico, científico, de investigación, mecánico, planos de vehículos… todo lo que puede al parecer.
-Es muy extraño ¿Y con todo lo que está comprando no puede nadie localizar su base? –preguntó Decrofan.
-No –respondió Didio –Ese tipo sabe ocultar su rastro, utiliza cargueros de contrabandista para llevar su material. Pero por ahora no debemos preocuparnos. Si se averigua algo me han asegurado que seremos los primeros en saberlo.
-Por cierto Decrofan. Ariyen me ha dicho que te demos una semana de baja. ¿Lo sabías?
-Sí, me lo dijo cuando me dio el alta.
-¿Y que tienes pensado hacer? –preguntó Byor.
-No lo sé, pero seguramente iré a la casa de mi padre en Sullón.

Por la mirada que intercambiaron Logan y Arian estaba claro que no era la respuesta que esperaban.

-Eh… -dijo Byor -¿Y te la vas a llevar ahí por casualidad?
-No –respondió Decrofan mirándole desconcertado -¿Por qué lo dices?
-Por nada, por nada…
-Veo por donde va y ya sabes lo que pasó cuando se fue a Coruscant. Que haya vuelto por aquí una temporada no significa nada.
Decrofan se encogió de hombros y añadió:

-Tengo cosas que hacer ahí. Hace mucho tiempo que no voy. Toda la hacienda de mi padre esta funcionando automatizada con droides, pero apenas si da dinero para pagar el mantenimiento. Y hay cosas que quiero sacar de esa casa…
-Bueno, entonces al menos te vendrás a la cantina con nosotros antes de irte ¿no? –preguntó el coronel mientras se levantaba.
-Eh… -balbuceó Decrofan –Bueno… la última vez que fui con vosotros a una cantina contraje una terrible enfermedad que hizo que me doliera la cabeza durante todo un día.
-Te emborrachaste –interrumpió Byor.
-Terrible enfermedad –Dijo Decrofan cruzando los brazos sobre el pecho.
-Como quieras –dijo Byor conteniendo la risa al acordarse de aquel día.



Pocos minutos después estaban en la cantina. Cuando se sentaron en la mesa Didio se inclinó hacia Decrofan y le dijo en voz baja para que nadie más les oyera:

-Dec, intenta recordar un poco lo que pasó el día de tú... terrible enfermedad y por lo que mas quieras… discúlpate con la camarera.

El general y el coronel estallaron en carcajadas mientras el sargento los asesinaba con la mirada.

-¿Y que es lo que quieres traerte de vuelta de Sullon? –preguntó Byor cuando consiguió dejar de reírse.
-Creo que volveré a poner en uso la nave de mi padre. Es una especie de reliquia familiar. Cuando la heredó mi padre estaba tan destrozada que ni podía volar. Al nombrarle jefe de los escuadrones de defensa del senado, mandó que la restauraran casi por completo.
-Tu padre debía de ser muy buen piloto.
-Sí, lo era. En esos tiempos la república había tan pocos escuadrones en activo que los pilotos eran los mejores de la galaxia.
-Un error no haber tenido más fuerzas, pero dejemos a un lado la política –dijo Didio -¿Qué tipo de nave es la de tu padre?
-No se sabe la verdad. Es tan antigua que no fuimos capaces de encontrar ningún tipo de referencia. Aunque por la forma y algunos detalles más, debió haber salido en algún momento de los astilleros corellianos.
-Tiene buena pinta, las naves corellianas siempre han sido las mejores. Y si es antigua puede tener alguna que otra curiosidad oculta.
-Sí, pero tendré que darle un buen mantenimiento porque seguramente esté hecha polvo. Debe llevar como seis años sin volar creo yo. El señor Morgan la usaba a veces, pero desde que murió no se ha usado esa nave.
-¿Quién es Morgan? –pregunto Byor con curiosidad.

Decrofan le miró de reojo, Morgan Katarn fue el hombre que se ocupó de su educación tras la muerte de su padre. Así mismo era el padre de Kyle Katarn. El hombre que robó los planos de la estrella de la muerte para los rebeldes y la mayor parte de la familia de Byor murió en la estrella de la muerte…

-Era el hombre que me cuidó cuando murió mi padre, éramos vecinos.

Byor no volvió a preguntar sobre Morgan, seguramente se le olvidaría al poco tiempo. Sobre todo teniendo en cuenta que más tarde bebió hasta derrumbarse en un concurso con Caterina.



Al día siguiente casi al alba Decrofan partió en una lanzadera hacia el espaciopuerto de Nym y allí cogió un billete hacia Sullon con una bolsa de equipaje. Su partida fue inadvertida por casi todo el mundo excepto por una figura misteriosa que lo observó coger una nave hacia Sullón desde las sombras.

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