Comienzos

Dedicado a historias, transfondos de personajes y ese tipo de cosas que merece la pena tener aparte

Moderador: elric1981

Avatar de Usuario
Nejasul
En chanclas
Mensajes: 507
Registrado: 26 Dic 2007, 13:04
Ubicación: Madrid - Barcelona
Contactar:

Comienzos

Mensajepor Nejasul » 10 Ago 2008, 00:15

Básicamente hay cuatro clases de almas en este mundo . Están los soldados, los mercenarios, los sicarios y los esclavos o los que están a punto de serlo. Los primeros luchan por un señor, a veces por un ideal y en muy pocas ocasiones por su vida. Entran en estado de éxtasis durante la batalla, pero al terminar caen rendidos y piden perdón por sus pecados a los fantasmas que les perseguirán el resto de sus dí­as.

Los mercenarios pelean por dinero, asumen los ideales de quien llena sus bolsas y matan a gusto de su señor sin hacer preguntas. Mientras las promesas de botines, saqueos y más batallas alienten a los mercenarios su fidelidad seguirá intacta. Sus fantasmas se van cuando abarrotan una taberna y vuelven cuando la bolsa está llena. Cualquiera puede ser en algún momento de sus vidas de una de estas dos categorí­as.

Los sicarios a diferencia de los anteriores luchan, matan, violan, queman y roban para cumplir un contrato. Hecho el pago se ejecutan las órdenes. No hay fidelidad a ningún señor excepto a sí­ mismos y a su propio código de honor. No arrastran fantasmas porque la compasión es para los débilesí¢€Â¦ Y los débiles son los que llenan los ataúdes y el cuarto grupo. O simplemente engrosaban las listas de los muertos apuntando sus nombres en las lapidas de un cementerio y sirviendo de fantasmas para los pobres desgraciados con conciencia.

Nejasul se encontraba entre los terceros. Pero no habí­a sido siempre así­. Hubo un tiempo en que tuvo que servir a un amo. Como botí­n de guerra fue esclavo desde el primer recuerdo que conserva apenas a los ocho años. Palo, látigo y piedra fue toda la educación que recibió en los primeros años de la mano de su estúpido amo. Un sacerdote de Set en las regiones más al sur de Estigia. Pero no era en lo único que habí­a sido instruido. La viaje Amhate que se ocupaba de las cocinas sabia muchas más recetas de las que se serví­an para llenar la opulenta mesa de su señor. Vieja, huesuda y desdentada pero sin perder el odio en la mirada. Amhate nunca perdió la idea de vengarse de quienes la apartaron de sus vida en Aquilonia, su familia, su pequeño huerto y su marido. Pero nunca tuvo el valor necesario para hacerlo ella misma. Cuando reconoció el mismo odio en los ojos del famélico Nejasul supo que iba a ser el instrumento de su venganza, en ese momento todo lo que la habí­an hecho sufrir dio comienzo alimento la serpiente odiosa que la devorarí­a.

Serí­a el dí­a de la boda de la segunda hija del amo. Todos los invitados caerí­an en un profundo sueño ví­ctimas de una potente poción que mezclarí­a con la leche de coco y espolvorearí­a sobre los dátiles. Durante dos años habí­a obligado a Nejasul a robar piezas de estaño que en más de una ocasión le habí­an costado una buena paliza. Tiempo después se sabrí­a que también hizo más dinero prostituyendo a otra de las esclavas los dí­as del mercado de la seda en las caballerizas comunales. Con todo este dinero una vez al mes encargaba amapolas de las cuales se ocupo de extraer la formula que servirí­a para la creación de la poción.

Ningún invitado noto la agradable sensación de somnolencia, ni las tropiezos del resto, ni los cabeceos de la novia hasta que termino estampando su cara sobre una fuente de codornices con salsa de cardos. Cuando todos estuvieron profundamente dormidos y sus respiraciones apenas podí­an percibirse puso una daga en manos del chiquillo. Los criados y esclavos que siempre tení­an la picaresca maní­a de probar los platos de sus señores fueron cayendo en la misma trampa.

- Vamos. Ahora es el momento chichoí¢€Â¦ Entra y mátalos a todos. Podremos ser libres!

Nejasul se aplico rebanando gargantas, atravesando sienes, abriendo abdómenes, hundiendo la hoja en los corazones e incluso sintió una cálida sensación de confort al rajar la barriga de la puta recién casada y ver como su ilegitimo hijo se deslizaba hasta el suelo para después aplastarle la cabeza de un pisotón. Para cuando termino el patio estaba anegado de sangre, la fuente teñida de rojo y el sumidero atrancado por las ví­sceras de algunos de los invitados al bodorrio. Más de cien nobles menores, cuatro magistrados, dos gobernadores, diez sacerdotes, cuarenta putas y otras tantas esposas igualmente putas que asistieron a la celebración, que como era costumbre degenero en orgia, fueron pasados a cuchillo junto con los veinte esclavos de la casa.

- Excelente muchacho. Ahora solo tenemos que despojarlos de las joyas y podremos pagarnos un pasaje a cualquier parte. Por fin seré libreí¢€Â¦ - Amhate tení­a una mirada de autocomplacencia y se humedecí­a los labios con la lengua mientras hablaba. í¢€â€œ Pero primero tomate esto, debes estar cansado después de tanto trabajo. Te repondrá. Date prisaí¢€Â¦
- ¿Cuántos años tienes ya Amhate? í¢€â€œ Nejasul se acercaba el cuenco lentamente a los labios mientras miraba a los ojos de la vieja cocinera.
- Hace mucho que deje de contarlosí¢€Â¦ Soy demasiado vieja para recordar cuando nací­.
- Y yo demasiado joven para cargar con una vieja mentirosa í¢€â€œ La daga que Amhate habí­a puesto en la mano del chiquillo para que fuera el instrumento de su venganza ahora se abrí­a paso entre las costillas hasta su corazón. í¢€â€œ Si por algún momento creí­ste que ibas a quedarte con todo dejándome aquí­ tirado a la espera de que los guardias me acusasen de todoí¢€Â¦ te mereces morir por estúpida.

Famélico y pequeño Nejasul solo pudo cargar en el hombro izquierdo con dos sacos del botí­n, aunque suficiente para escapar tan lejos como lo permitiesen los mapas. En el fardo derecho cargaba con el pesado tomo de recetas de Amhate, que a partir de ahora serí­a una fuente de conocimientos y sobre todo de ingresos mucho mejor que el oro proveniente de la carnicerí­a.
Imagen
Avatar de Usuario
Nejasul
En chanclas
Mensajes: 507
Registrado: 26 Dic 2007, 13:04
Ubicación: Madrid - Barcelona
Contactar:

Re: Comienzos

Mensajepor Nejasul » 10 Ago 2008, 00:15

Así­ es como Nejasul pasó de ser un esclavo a las ordenes de un tirano, a convertirse en un asesino experto en venenos. Aunque no fueron pocos los padecimientos por los que hubo de pasar. Y justamente alguno de estos episodios estaba recordando para alimentar el odio que le consumí­a por todo lo que estuviera vivo, mientras se arrullaba en su capa y era mecido por el suave balanceo del barco navegando el Rio Amarillo, cuando dos figuras se escabulleron en la cubierta para amordazar y poner grilletes a los bultos ebrios que conformaban la soldadesca sobre la cubierta de la embarcación.

A Nejasul por supuesto no se le antojaba volver a cambiar de grupo porque en el fondo era un conservador y muy reacio a los cambios. Y sobre todo porque odiaba a los estigios como se puede odiar al hermano gemelo que seca la teta de una madre por gritar más en mita de la noche.

- A las armas! í¢€â€œ Gritaba mientras lanzaba patadas a los bultos del suelo para despertarlos y arrojaba dagas al pecho o cabeza todo el que reconocí­a como enemigo. í¢€â€œ Despertad malditos borrachos. A las armas perros! Nos atacan.

Pero Amhate no habí­a inventado ningún truco nuevo como ya habí­a comprobado Nejasul en otras ocasiones. Los estigios obviamente también eran maestros en la extracción de elixires de plantas y venenos varios. El cansancio y creerse una fuerza superior habí­a logrado hacer bajar la guardia a toda la compañí­a. Quien no estaba absolutamente sedado y borracho a duras penas plantaba cara a los esclavistas, pero la proporción era abrumadora. Corps Imperial no podí­a salvarse y Nejasul no perderí­a la vida por salvar a unos borrachos ni mucho menos volverí­a a ser esclavo.

En el agua pudo ver el cuerpo de Didio flotando y la idea de arrojarse y hacerse el muerto se le antojaba suficientemente buena para salir de esa pesadilla. Solo tení­a que dar dos zancadas en dirección a la borda y saltar. Gemidos, gritos y chocar de aceros le hicieron volverse en dirección a la entrada de los camarotes para presenciar como Dubhe daba muerte a dos estigios mientras retrocedí­a conteniendo a otros dos que iban por detrás en el estrecho pasillo de salida.

Sin entender muy bien como camino en dirección contraria poniéndose al lado de la jovencita de negra melena y espalda contra espalda arremetieron contra todos los estigios que plantaban sus infectos pies en la cubierta. Una espada trazo un arco sobre sus cabezas rebanando un mecho de la coleta de Dubhe mientras Nejasul hundí­a en el cuello del tipo la daga de la mano izquierda para a continuación descargar la derecha sobre su esternón. Mientras Dubhe lanzo un tajo hacia arriba cercenando la pierna de otro de los atacantes a la altura de la rodilla. Uno tras otro caí­an a sus pies los estúpidos esclavistas hasta que Dubhe tropezó con uno de los escuderos que se incorporaba y logro derribarla cayendo de espaldas al suelo. Con la espalda descubierta se propicio que algo golpeara el cogote de Nejasul que tambaleándose y viéndolo todo borroso logro sujetarse en el pasamanos de estribor. Un hacha asesto un tajo donde un instante antes se encontraba el cuello de Nejasul y se hundió en la madera profundamente. Nejasul habí­a perdido las dagas para intentar mantenerse en pie al asirse a al pasamanos pero aprovecho el momento para asestar una terrible patada en el fémur descubierto del enorme barbaro que intentaba recuperar su hacha. El crujir del fémur no logro que aquella bestia humana se doblegara. Sin duda era algún mercenario bárbaro contratado por los estigios. Golpeándolo repetidas veces con puños y codos en la cabeza logro hacerle perder el equilibrio momento que Nejasul invirtió en girar la cabeza para ojear donde estaban sus dagas, pero el bárbaro volví­a a la carga lanzando su enorme puño contra el pecho de su oponente al que alcanzo de lleno rompiendo varias costillas. Sin respiración Nejasul quedo tendido sobre la barandilla y el bárbaro lo alzo agarrándolo de la cabeza y sacándolo fuera de la cubierta para apretarles las sienes hasta sentirse morir. En ese momento una espada surgió de la garganta del bárbaro arrojando sangre sobre la cara de Nejasul que no pudo ver quien lo acababa de salvar para caer por la borda a las frí­as aguas del Rio Amarillo.
Imagen
Avatar de Usuario
Nejasul
En chanclas
Mensajes: 507
Registrado: 26 Dic 2007, 13:04
Ubicación: Madrid - Barcelona
Contactar:

Re: Comienzos

Mensajepor Nejasul » 10 Ago 2008, 00:17

Desarmado, sin dinero, con varias costillas rotas, y un aspecto deplorable fue como lo encontró un carretero que viajaba sin carga hacia Aquilonia. El tipo era realmente pestilente, le faltaban casi todos los dientes y tení­a un horrible ceceo al hablar como pudo comprobar poco tiempo después de recobrar el conocimiento, además de lo irritable que resultaba. El carretero realizaba la misma ruta todos los meses. Viaja desde su aldea hasta un gran latifundio en Aquilonia para recoger lana y algodón, propiedad de una familia llamada los Netones. Los llevaba a que tiñesen y tejieran y posteriormente cuando se celebraba una feria él se encargaba de transportarlos de nuevo a cambio de un sueldo fijo al mes, según pudo extraer Nejasul de la verborrea del carretero. Como apenas podí­a respirar por el dolor de las costillas rotas en ningún momento pudo escupirle y hacerle callar, con lo que le resto del dí­a que quedaba de camino se hizo realmente insoportable.

Al llegar el encargado de los almacenes y el mayordomo principal, que llevaba la contabilidad del latifundio estaban esperándole con los sacos de lana y algodón listos para cargar.

- Vaya Jaramu te has vuelto viejo y necesitas ayuda para azotar al buey que tira de tu carro. í¢€â€œ El encargado, por su aspecto, debí­a ser familia del carretero.
-No estúpido. Es un pobre desgraciado que encontré en la orilla del rio Amarillo cuando descansaba el buey. Estaba tirado e inconsciente. Parece que tiene algunas costillas rotas y que se le ha olvidado hablar. Os lo vendo por veinte piezas de plata. En cuanto se recupere trabajara duro, parece un tipo fuerte.
- Vamos, vamos, no hay tiempo que perder. Bajarlo y meterlo en el cobertizo, luego llamare a la vieja para que se ocupe de él. Ahora poneros con esos fardos. Deprisa! í¢€â€œ El mayordomo tan esclavo como otro cualquiera gustaba de aparentar que su posición era mejor que la de los demás y gesticulaba enérgicamente en la cara de los dos primos.

Antes de que el que el carretero volvió a realizar su ruta Nejasul pudo reponerse de las heridas con sopas de remolachas y cebolla. Haciéndose pasar por mudo aprovechaba para incordiar a las jovencitas que trabajaban en el campo. A las dos semanas le encargaron tareas simples ya que aun dolorido y su fingida incapacidad para hablar también les hizo creer que era estúpido.

Una mañana mientras disfrutaba de media manzana que encontró en la cocina el mayordomo se le acerco y gritándole le dijo que prepara los fardos que vendrí­an a recoger hoy. Para cuando el carretero volvió a aparecer solo Nejasul estaba esperando para cargar la carreta. El estúpido carretero creyendo que Nejasul era retrasado no paraba de hablar mientras hurgaba entre sus encí­as con una paja de trigo y disfrutaba del agua fresca de la jarra que habí­a dispuesta.

- Vamos chico, baja de ahí­. Este le subo yo que es el último y no quiero que te rompas algo. No sea que me hagan devolver la plata que me dieron por ti! Jajajajaja. í¢€â€œ Con mucho esfuerzo cargo el último fardo. í¢€â€œ Me debo estar volviendo viejo porque este calor me marea y apenas puedo cargar con un fardo de lanaí¢€Â¦ ¿Qué es esto? ¿Qué has metido aquí­ piedras?

Mientras desataba el cordel que sujetaba la lona que protegí­a la lana de ensuciarse Nejasul se recostó en un poyete de media altura y desentumecí­a los músculos del cuello. La cabeza del primo de carretero rodo hasta caer al suelo y el hombre apenas pudo contener el grito. Asustado y mareado por los efectos del veneno en el agua desato otro fardo para encontrarse con el cadáver del mayordo.

- Ya ves carreteroí¢€Â¦ hemos tenido que hacer algunos ajustes de personal. Además no tengo ninguna intención de que me acusen de esto. Cuando despiertes el magistrado y la guardia te van a encontrar con todos estos fardos en tu carreta. No me felicites, es un viejo truco que aprendí­ hace mucho. Espero que hayas disfrutado de la plata que te dieron al vendermeí¢€Â¦ ya solo te espera el cadalso.
Imagen
Avatar de Usuario
Nejasul
En chanclas
Mensajes: 507
Registrado: 26 Dic 2007, 13:04
Ubicación: Madrid - Barcelona
Contactar:

Re: Comienzos

Mensajepor Nejasul » 10 Ago 2008, 00:20

Las risas aun resonaban en los oí­dos de los esclavos mientras aquel demente partí­a a caballo en dirección a Aquilonia después de haber dado muerte a buena parte de la familia. Solo quedaron los más jóvenes y de ellos ya se ocuparí­an los demás pobres desgraciados. Ahora sí­, con dinero en la bolsa, recuperado y un estupendo caballo blanco emprendió camino hacia Tarantia donde las intrigas entre nobles serian una buena fuente de contratos con los que ganar unos ahorros.

Al cuarto dí­a de viaje encontró una posada que parecí­a lo bastante limpia y lo bastante sucia para no hacer menguar demasiado el oro de la bolsa. Tras disfrutar de un baño y revolcón con una de las camareras bajo a la sala común para degustar uno plato del estofado que se anunciaba desde la cocina. Cuando iba a dar cuenta de su segundo plato una patrulla de soldados entro en la taberna preguntando por el posadero. Nejasul tenso los musculo y agarro las dagas presto a lanzar la mesa contra los soldados y matarlos en previsión de que fueran buscando al asesino de los Netones. Gracias a la nula discreción de los guardias pudo descubrir que buscaban a alguien que habí­a podrí­a haber pasado por allí­ hace aproximadamente una semana, en referencia a una matanza que se habí­a producido en una mina de plata cercana. Cuando los guaridas salieron de la taberna sin ningún éxito que brindar a su superior llegaron lugareños para relatar lo que se habí­an encontrado, mientras disfrutaban de una cerveza rebaja con agua y un hogar caliente.

Al parecer y según todas las opiniones de los instruidos presentes en toda clase de batallas, y muchos más chismes de las viejas, un demonio habí­a dado muerte a todos los trabajadores de la mina. Se habí­a comido todos los corazones y habí­a arrancado y metido en una cazuela los ojos de todas sus ví­ctimas. Exquisito guisado que se disponí­a a preparar cuando fue sorprendido y tuvo que huir. Era sin duda una buena historia que contar al fuego en las noches de invierno para asustar y entretener a los chiquillos.

Varias horas después del amanecer y después de desayunar los restos del guiso de la noche anterior Nejasul partí­a de la posada con las debidas advertencias del posadero y la satisfecha camarera de no acercarse a la mina en previsión de que el demonio aun estuviera cerca. Sin nada mejor que hacer decidió echar un vistazo para tener una idea de quién o que podrí­a haber hecho aquello y que no lo cogiera por sorpresa. Cuando llego aun no se habí­an retirado los cadáveres que llevaban más de una semana a merced de ratas, cuervos, y toda clase de carroñeros. Subido a lomos del blanco caballo Nejasul observaba la escena con autentica curiosidad. Algo familiar flotaba en aquel pozo de muerte cuando la imperiosa sensación de salir de allí­ en busca de algo familiar comenzaba a crecer en su estomago y le hací­a apretar las piernas contra el lomo del caballo. Con un grito y espoleando al caballo salió al galope de la mina cuando detrás de un viejo roble el asta de una pica lo alcanzo de lleno derribándolo.

- Por fin te encuentro maldito asesinoí¢€Â¦
- Yo no tengo nada que ver con esto. Estoy de paso camino a Tarantia, maldito imbécilí¢€Â¦ Quien seas te acabas de ganar una buena paliza! í¢€â€œ Nejasul se retorcí­a en el suelo con pocas intenciones de incorporarse.
- ¿Qué quien soy sabandija asesina? Soy Corvido Netones, miembro de la guardia de Aquilonia, y voy a matarte por lo que le hiciste a mi familia!
-Oh sií¢€Â¦ Seguro que un crio de apenas 16 años con una pica y un casco va a matarmeí¢€Â¦ Prepárate niñato imberbe, hoy por primera vez vas a asistir a una batalla de verdad.
Imagen
Avatar de Usuario
Nejasul
En chanclas
Mensajes: 507
Registrado: 26 Dic 2007, 13:04
Ubicación: Madrid - Barcelona
Contactar:

Re: Comienzos

Mensajepor Nejasul » 24 Ago 2008, 11:53

La lanza de Corvido seguí­a el polvo dejado por Nejasul al rodar por el suelo, solo con la intención de agotar al soldado y propinarle después una buena paliza. No habí­a mucho tiempo que perder, el rastro ya apenas estaba presente pero la sensación de que conocí­a a esa presencia no le abandonaba, ni la idea de encontrarlo. Cuando el rostro de Corvido mostro el primer indicio de cansancio, Nejasul con un barrido lo derribo y saltando sobre su pecho hundió su codo sobre la nariz del estúpido soldado dejándolo inconsciente. A pesar de la urgencia de seguir el rastro era conveniente averiguar cómo habí­a dado el soldado con Nejasul y sobre todo descubrir quien más sabí­a acerca del asesinato de los Netones. Por lo cual el chico quedo colgado bocabajo del roble gracias a una soga que encontró en la mina.

El casco de Corvido estaba justo debajo de su cabeza a modo de cuenco cuando un chorro caliente comenzó a empaparle la cara despertándolo. El muchacho intento protestar cuando se dio cuenta que le estaban meando en la cara y solo pudo cerrar ojos y boca.

- Oh! Que a gusto se queda uno después de una buena meada, ¿verdad?
- Hijodeí¢€Â¦ - Una patada en la cara cayó todo intento de protesta.
- Vamos a ver, creo que aquí­ ha habido un pequeño mal entendido soldadito de plomo. Así­ pues contéstame en el debido orden y de modo satisfactorio o te despellejo, y te aseguro que se me da bien. Asiente con la cabeza si me has entendido ya que hablaras solo cuando yo te lo permita. í¢€â€œ El soldado asintió í¢€â€œ Perfecto. Es fácil ves! Bien. ¿Qué sabes sobre mí­? ¿Quién te enví­a? ¿Quién más lo sabe?
- Eres Nejasul el asesino de mi familia! Tú los mataste! No me enví­a nadie, solo quiero trinchar tu cabeza con mi pica!
- Mientes rata! í¢€â€œ Un segunda patada golpeo la cabeza del soldado mientras una daga fue desenfundada í¢€â€œ Eres una rata cimmeriaí¢€Â¦ a quien pretendes engañar. Nadie en la casa sabí­a mi nombre. Y esos estúpidos tatuajes. Llevas un cuervo en la cara! Ningún Aquilonio se tatúa como un bárbaro de las montañas. í¢€â€œ Otra patada esta vez en el pecho y el soldado vomito una masa de sangre y gachas mientras se balanceaba como un fardo í¢€â€œ Empieza a hablar bastardo cimmerio porque tengo prisa. ¿Quién te enví­a?
- Vete a la mierdaí¢€Â¦

De la nada surgieron tres formas del abismo que cargaron contra Nejasul al mismo tiempo pero sin demasiado interés. Tras la primera carga y provocando que Nejasul saltara hacia atrás sus picas giraron ciento ochenta grados para ensartar a Corvido como un pincho moruno mientras se balanceaba. Tras derribar al primero, las dagas de Nejasul danzaron separando las cabezas de dos de los seres putrefactos y se hundieron en las cuencas vací­as de los ojos de la tercera que se incorporaba. Segundos después desaparecí­an tal y como vinieron evaporándose como ceniza que arrastra el viento.

- Estas maldito barbaro! Dos veces has escapado hoy a la muerte, pero no habrá una tercera. ¿Qué eran esos seres? ¿Los enví­a el mismo que te contrato para darme caza?
- No! Esos seres me persiguen. Cargo con una maldición culpa de un pergamino que un mercader me vendió con embustes y del que no logro deshacerme. Los estigios me prometieron que podrí­an deshacer la maldición si les llevaba tu cabeza intacta. Al parecer les habéis molestado bastante.
- ¿Los estigios? í¢€â€œ Nejasul escupió sobre Corvido al pronunciar las palabras í¢€â€œ Si tienes tratos con ellos sabrás donde están los demás. ¿Dónde los han llevado? ¿Cuantos han escapado?
- Apenas un puñado, el resto son prisioneros. Otros han salido a darles caza pero nunca los encontraran, aunque algunos prisioneros han hablado de una taberna de encuentro en Tarantia donde tení­an órdenes de volver en caso de separarse de la compañí­a.
- Vaya! Parece que no eres tan zopenco como el resto de la tropa bárbara. Serás de utilidad para enfrentar lo que nos espera ¿Dónde has dejado tu caballo?
- Detrás de una lomaí¢€Â¦
- Te vienes conmigo moñiga de las montañas!
- ¿Donde?
- A cazar un demonio. Pero uno de los de verdad, nada de mariconadas y pergaminos malditos. Uno de esos a los que el mismí­simo Aqueron no osarí­a enfrentarse y el rey Conan despacharí­a con regalos y si fuera necesario le entregarí­a el trono. Y no tiembles, que a quien tienes que temer es a mí­. Vas a ser mi perro faldero, princesita.
Imagen

Volver a “Relatos AoC”

¿Quién está conectado?

Usuarios navegando por este Foro: No hay usuarios registrados visitando el Foro y 1 invitado